Corría
el año 1960 cuando un niño de Monzón
quiso que su afición pudiera ser vista y admirada
por todos cuantos anduvieran por la calle Barón de
Eroles.
Manolo
Campo, a sus doce años y sin siquiera sospecharlo,
con la apertura de las ventanas de su casa acababa de poner
la primera piedra de lo que hoy es el Belén Monumental
de Monzón.
El
Belén casero de Manolo asomaba por las ventanas del
domicilio; durante trece años no faltó a la
cita navideña y fue abriendo más ventanas,
hasta llenar totalmente la habitación. |